Visitas de otro mundo durante la noche

Visitas de otro mundo durante la nocheSoy una persona de 25 años y desde los 15 empezaron las primeras visitas de esos seres extraños en mi habitación, desde entonces, es inevitable que me visiten como mínimo una vez al mes.

Todo comenzó cuando tenía la edad de 15 años, era un niño normal como cualquier otro, jamás había experimentado algo paranormal, pero una noche todo cambió. Me encontraba dormido y en uno de mis sueños estaba viendo como tres personas me estaban introduciendo unas agujas en mi cabeza, no me podía mover, y aunque no sentía dolor, el ruido me asustaba y me ponía muy nervioso. Cuando logre despertar, estaba parado en el baño, no supe como llegué a ese lugar. Al revisar mi cabeza me di cuenta que lo que había pasado era real, pues tenía tres pequeños puntos rojos en mi cabeza.

A partir de ese día las visitas de estos seres fueron más seguidas, y siempre hacían conmigo experimentos con agujas, quizás me están examinando o experimentando conmigo.

Lo que sí puedo asegurar es que son de otro planeta, ya que en una ocasión pude ver como entraba una luz blanca en mi habitación y me llevaba hacia una nave, parecida a un plato. Dentro de ella se encontraban tres seres que son muy parecidos a los extraterrestres que salen en las películas.

Poco a poco han ido disminuyendo las veces que esos seres vienen a visitarme, pero eso me deja aún más intrigado, ciento que un día pueden hacerme daño y morir. No sé qué hacer para evitar esta situación, mi familia ya no me apoya y piensa que estoy loco, solo espero que esto algún día acabe.

Espero poder contarles más adelante que es lo que ha sido de mí, pero por el momento es hora de dormir, porque los seres extraños están a punto de entrar a mi habitación.

Historia de terror el auto abandonado

Historia de terror el auto abandonadoEn la compañía en donde yo trabajo decidieron abrir una nueva sucursal, con la que muchos de los que trabajábamos en el edificio sede, fuimos enviados al nuevo edificio. En otras palabras eso se transformó en una de esas historias de terror.

Antes de que eso ocurriera, le expuse a mi jefa algunos de los motivos por los cuales yo no quería ser trasladado. Por ejemplo, le dije que la distancia a la nueva ubicación era mucho mayor y como yo no tengo automóvil, me costaría mucho llegar a tiempo. Le comuniqué que aún y cuando fuera escuchando mi audio libro de historias de terror durante el trayecto, sería un suplicio arribar a la hora estipulada.

Ella rebatió mis “pretextos” con una frase que me dejó sorprendido:

– No te preocupes Ezequiel. En cuanto te presentes mañana allá, pídele a don Pánfilo (el encargado de los carro que se les prestan a los ejecutivos) que te asigne un coche.

– ¿En serio?

– Desde luego, requiero que estés ahí para que apoyes en todo lo necesario al nuevo personal.

Exaltado por la noticia, al día siguiente me levanté más temprano que nunca y fui de los primeros en llegar. Enseguida bajé al estacionamiento y me entrevisté con don Pánfilo, quien me dijo algo que desmoronó mis expectativas:

– Ya no me quedan autos disponibles. Lo siento en el alma. El último lo asigné el martes pasado. Si no me crees, asómate a la caseta y mira como ya no quedan llaves en la pared.

– Queda una. Le dije.

– Ésa no cuenta. Es del carro abandonado que está allá a tu izquierda.

– Porque está abandonado, sí parece estar bien.

– Muchos de tus compañeros, han reportado la presencia de un espíritu dentro de ese vehículo.

– No importa, me arriesgaré, démelo por favor.

El hombre hizo caso a mi súplica y esa misma tarde me fui a mi casa en auto. No obstante, constantemente miraba el espejo retrovisor, pues parecía que alguien iba conmigo en el asiento trasero.

Fue tan insistente la presencia que percibía, que casi choco en cinco ocasiones distintas antes de llegar a mi domicilio. Soy incapaz de describir el terror que sentí, pero una cosa si les digo, no hay poder humano que me haga subirme a ese auto de nuevo.

Viaje directo

Viaje directo

El nuevo pasa tiempo de los chicos una vez entrados en la adolescencia, era juntarse en una esquina para molestar a las mujeres que pasaban por ahí. Algunas de ellas cambiaron su ruta sin mayores complicaciones, mientras que otras, no pudieron evitar toparse con ellos a diario de camino a casa o sus actividades, ya que prácticamente los tenían casi en la puerta. Los bribones no respetaban ni a su propia abuela, y poco valían los regaños.

Un día apareció por el barrio una chica nueva, delgada, de baja estatura, piel pálida, cabello oscuro y opaco, y con la mirada perdida en la nada. Ella estuvo ignorándolos desde la primera vez que pasó frente a ellos, por lo que se convirtió en un reto, y motivo de apuestas. El primero en lograr una reacción de su parte, se llevaba todo el dinero reunido.

Como era de esperarse, todos hablaban al mismo tiempo, diciendo gran cantidad de tonterías, pero ella seguía ignorándolos. Hasta que se oyó entre los comentarios uno que decía: —¿A dónde tan solita?, ¿Te acompaño? —ella voltea con una gran sonrisa que desfigura su rostro y enciende sus ojos más que el ardiente fuego. Y con una voz capaz de retumbar en los muros cercanos y sacudirlos responde: —AL INFIERNOOOOOOOOOO— y mientras la tierra se abre bajo sus pies agrega—¡Y tu vienes conmigo!—se lanza sobre él, enroscándose en su cuerpo y cayendo juntos al abismo, donde el fuego los consume en cuestión de segundos. Uno que otro distraído también cayó en el agujero.

El resto de chicos que hasta ese momento solo observaban inmóviles presas del miedo, salieron corriendo en todas direcciones, y jamás se les vio de nuevo en esa esquina, mucho menos molestando a las chicas.

Una campana de nombre Susana

Una campana de nombre Susana

Esta historia ocurrió en Cataluña, en el municipio bautizado con el nombre de Girona. Luego de férreas batallas entre los pobladores de aquella ciudad y las tropas francesas, el ejército invasor se hizo con el control de esa comunidad a principios del siglo XIX.

No obstante, la gente hacía todo lo posible por mostrar su repudio a los franceses. Como era de esperarse, esta situación desesperó a los galos, a tal punto que varios de ellos se les ocurrió un plan para someter de una vez por todas a los lugareños.

– No hay mejor forma de infundir el terror que atacar a los civiles por sorpresa. Mañana por la noche saldremos sigilosamente del cuartel e iremos a la mayor cantidad de casas posibles, a fin de asesinar al mayor número de personas posibles. Dijeron varios de ellos.

Ni bien se había ocultado el sol, los soldados montaron sus corceles y se dispusieron a llevar a cabo su misión. El pueblo entero permaneciera en toque de queda. Ni uno solo farol iluminaba aquellos desolados parajes.

En este punto es donde se gestó, una de las leyendas cortas españolas más vibrantes de toda Cataluña. Cuando se aproximaron al primer vecindario, un fuerte sonido se escuchó por todo el poblado.

De pronto, las luces de la mayoría de las habitaciones se encendieron y los habitantes se asomaron para observar qué era lo que estaba ocurriendo.

– ¡Es Susana que está tañendo sin cesar! Nos quiere advertir del peligro. Eran los alaridos que se escuchaban.

Susana se hallaba en lo más alto de la parroquia. Su sonido era tan profundo, fuerte repetitivo que el clérigo subió a ver quién era el que estaba tocando la campana. Más se quedó de una sola pieza, al notar que Susana se movía por voluntad propia.

Este relato fue conservado primeramente de boca a boca, gracias a que uno de los soldados enemigos confesó ser partícipe de los hechos sobrenaturales que ocurrieron durante aquella madrugada.

Tras los pasos del “Aparecido”

Tras los pasos del “Aparecido”Una de las leyendas cortas de terror, que son comunes de oír entre la serranía y costa de Perú es la del diabólico “aparecido”, un ser de aspecto cabrío que suele espantar a los viajeros o comerciantes que afirman que a la lado del camino que conduce a Ascope un pueblo en San Benito, cerca de la ciudad de Trujillo.

El temor de los viajeros a este lugar se inicia con un gran risco de geometría amorfa que tiene en el borde barrancos y otros cerros que le circundan. A medida que uno se va adentrando al lugar, cuando las sombras se apoderan de la naturaleza y en la oscuridad solo queda la luz de las estrellas se puede ver la figura de un macho cabrío con rasgos humanoides y su temible forma produce un gran espanto entre quienes logran verlo.

Se asegura que estas apariciones solo se producen en noches bien oscuras, y cuando te vas alejando la forma desaparece entre las sombras, como si el viento a su paso se lo llevara consigo.

La época donde constantemente surgía esta aparición ya ha pasado, aunque entre los lugareños siempre se comenta esta leyenda y al mismo tiempo se ha convertido en una atracción más entre los turistas o quienes están de paso.

Los que han crecido cerca del lugar aseguran que se han intentado todas las maneras para eliminar con esta serie de apariciones y han recurrido a realizar cultos y rituales a Dios, todos ellos con el fin que termine con la siniestra figura.

Estamos advertidos y si en algún momento pensamos con visitar una zona cercana del pueblo de San Benito a estar atentos de la hora y el lugar por el que vamos a pasar o de lo contrario nos encontraremos con el macabro y singular aparecido.

Mujeres de negro

Mujeres de negro

Existe un lugar donde una madre con su hija aparecen para hacerte compañía, una más de la lista de historias de terror, sobre todo si eres un hombre soltero, todo a causa de una viuda y su hija que desamparadas se suicidaron al no encontrar un esposo para cuidarlas.

Las mujeres de negro son una leyenda urbana del siglo XVI en los Estados Unidos, cuentan que un hombre maltrataba demasiado a su esposa e hija, la mujer agobiada de tanto sufrimiento asesino a su esposo y lo enterró en su propia casa. Libre de tanto maltrato necesitaría un nuevo hombre para poder sobrevivir, pero nunca encontró alguien capaz de quererlas, sobre todo cuando los rumores del asesinato de su esposo comenzaron a aparecer y ser escuchados en todos los pueblos.

La que ahora era una viuda solitaria, quemo toda su casa al lado de su hija, ambas nunca fueron encontradas y se suponía que habían partido a otra ciudad, sin embargo, semanas más tardes se escuchaban ruidos en lo que ahora eran ruinas y tiempo después empezaron a aparecer paseándose por el pueblo hasta llegar a casa y asustando a los hombres solteros. Así pasaron los años hasta que derrumbaron todas las ruinas y encontraron en el patio los restos de tres cuerpos perfectamente enterrados.

Mito del Bake-Kujira

Mito del Bake-Kujira

Japón es una tierra cuya relación con los espíritus es por demás estrecha. Su respeto por el descanso de los muertos y al actuar de los vivos con respecto a ellos puede verse plasmada desde los mitos primigenios a través del animismo, el cual intentan los fenómenos y poderes que van más allá de la comprensión de los humanos.

En esta religión de la naturaleza, no existen diferencias entre los dioses, los humanos, los animales, las plantas y la materia inanimada. Se le atribuye a todo lo existente una esencia. Por eso se reconoce a las criaturas calificadas de Bake (fantasma), que suelen representar el rencor de un animal hacia el ser humano. Se consideran como un Mononoke o Yōkai (bestia o demonio) que en un inicio fue un animal normal y corriente, cuya transformación surgió después de su muerte.

El Bake-kujira (Ballena fantasma) es un yōkai, que encarna el odio que las ballenas sienten por los cazadores. Habita en la costa de la prefectura de Shimane (Japón). Descrito como un enorme esqueleto de ballena, con voluntad propia y escoltada por parvadas de osadas aves, al igual que cardúmenes de peces extraños; los cuales rodean al monstruo.

Esta enorme entidad sobrenatural odia a la raza humana por la forma en que han dado muerte a los de su especie. Aquellos que han intentado cazarla descubrieron simplemente que sus arpones atravesaban a la bestia como si no estuviera ahí.

Sus avistamientos representan una maldición conocida como: “la maldición de la ballena“; la cual trae consigo enfermedades misteriosas, incendios y en general mala suerte para el área o comunidad pesquera en la que aparece.

Se cree que esta clase de leyendas e historias presentes en distintas mitologías del mundo, pueden deberse a los temores que los propios pueblos generan con sus costumbres. Basando en esta aseveración, el Bake Kujira representa entonces el terror o la culpa que pueden sentir los japoneses respecto a la antigua práctica de la caza de ballenas.

Misterio de las hamacas de Firmat

Misterio de las hamacas de FirmatDesde hace unos años, un enigma que ya se hizo conocido a nivel mundial, estremece a los pobladores de la pequeña localidad de Firmat, en la provincia de Santa Fe, en el centro de Argentina.

En una plaza barrial ubicada en el ingreso a la ciudad, hay juegos y apartadas tres hamacas normales y corrientes, con cadenas y asientos de goma. Una de las hamacas se mueve aun cuando hay condiciones climáticas normales y no hay viento. Las otras dos se quedan quitas. Y así van alternando. Hay momentos en que una se mueve mucho, como si alguien se estuviera usando todas sus fuerzas y las otras se quedan quietas. Llega a dos o tres metros de recorrido hacia atrás o adelante.

Algunos creen que se trata del espíritu de un niño de murió trágicamente en el lugar. Otros dicen que se trata de un fenómeno ambiental o físico. El caso es que ya se con o sin viento una hamaca del parque de juegos para niños no cesa de moverse sin que nadie la empuje.

Las hamacas que se mueven sin que nadie las empuje es un enigma que ha cruzado fronteras. Investigadores de todo el mundo han visitado la localidad de Firmat a fin de establecer cuál es el factor por el cual las hamacas no dejan de moverse sin alguna persona la manipule y otra hamaca se queda quita. Han llegado a ponerles una turbina de viento delante y el fenómeno seguía.

Las personas de todo el país (y del mundo también) se agolpan para ver a la hamaca moverse. Muchas veces sin resultados ya que los movimientos comienzan sin que nadie lo espere.
Sin siquiera un poco de brisa la hamacas se mueven alternadamente casi continuamente desde julio de 2007. Aunque no sucede durante todo el día sino en determinados momentos.
Hace veinte años en la zona se construyó un nuevo barrio llamado La Patria. Durante las obras un niño quedó atrapado en los cilindros de desagüe. Años más tarde la hamaca comenzó a moverse dejando a todo el pueblo estupefacto. El fenómeno paró por un tiempo y luego comenzó nuevamente.

“El espíritu del niño es quien mueve la hamaca, para que nadie lo olvide” dicen los lugareños. “Son tres hamacas una al lado de la otra, pero al lado las otras dos se quedan totalmente quietas. Es increíble”.

Los esqueletos danzantes

Los esqueletos danzantes

El hecho que estoy a punto de referir, ocurre solamente en algunos panteones del país y aunque ha sido presenciado por algunas personas, la mayoría de ellas prefieren guardar silencio o sencillamente permanecer en el anonimato.

En ocasiones las leyendas mexicanas de terror cortas guardan algunos aspectos religiosos, y esta no es la excepción.

Cuentan que cuando el reloj marca las 12 de la madrugada el día 22 de noviembre, ciertas tumbas de unos cuantos mausoleos se estremecen hasta que dejan salir a sus ocupantes.

No importa si la tumba tiene concreto, mármol o está simplemente cubierta por tierra, el resultado es el mismo, las ánimas salen a “divertirse”.

Sin embargo, este fenómeno no se relaciona con la algarabía ni el gozo, sino que guarda un trasfondo bastante macabro. Los esqueletos se reúnen en círculos y comienzan a bailar con pasos cortos.

El sonido de los huesos raspándose unos con otros, chirría de manera espeluznante. Por si esto fuera poco, pasados unos minutos, las osamentas emiten lamentos y sonidos muy agudos, como si estuvieran siendo asesinados.

Luego de esto, se quedan inmóviles al menos durante media hora, con la mirada fija hacia el poniente. De pronto uno de los esqueletos alza la cabeza y comienza a reír de manera descontrolada.

El ritual termina cuando todos vuelven a sus sitios de reposo. Y el panteón regresa a la calma. No obstante, lo que muy pocos saben es que exactamente después de que transcurren cuarenta y cinco días ocurre la muerte de una persona dedicada a la música.

Esta especie de maldición no afecta a algún género musical en particular, sino que depende de la persona que haya hecho contacto visual con alguno de los cadáveres que miraban hacia el poniente en el momento del ritual. Sólo sabemos que esos decesos suelen ser bastante violentos y por lo general ocurren por la madrugada.

El sujeto elegido sólo puede salvarse de la muerte si pone atención a sus sueños, ya que estos le revelarán pistas ocultas únicamente a su subconsciente.

Las antorchas en el prado

Las antorchas en el prado

Había planeado esa salida romántica durante meses, todo era perfecto. El cielo estaba despejado y la luna iluminaba por completo cada resquicio de aquel paraje. Llamé a Ingrid, mi novia, y le dije.

– Paso por ti dentro de media hora. ¿Está bien?

– ¡Claro cariño! Te estaré esperando.

Ella jamás iba a sospechar que esa noche, le propondría matrimonio. Llegué puntual y nos fuimos a caminar hacia la orilla del lago. Ingrid traía un vestido de color verde botella que hacía juego con sus bellísimos ojos.

Yo caminaba sin mediar palabra, pues si hablaba seguramente los nervios me traicionarían y ella se daría cuenta de lo que yo estaba tramando. Aun así, se me acercó al oído y me susurró:

– Estás muy callado. ¿En qué piensas?

– En nada en especial, he tenido una semana muy difícil y creo que las cosas del trabajo no se apartan de mi mente.

Llegamos al lago y la postal que ambos teníamos frente a nosotros era inmejorable. El agua cristalina, el viento fresco soplando por entre las hojas de los árboles etcétera.

Me le acerqué y le pedí que cerrara sus ojos. Ingrid lo hizo y entonces me arrodille frente a ella y de mi bolsillo izquierdo saqué la caja que contenía el anillo de compromiso.

Antes de que pudiera pronunciar una palabra, ella alzó la vista y gritó:

– Memo ¿qué son esas luces que vienen hacia acá?

– No alcanzo a verlas con claridad. Pero parecen antorchas.

Aquel paisaje silente se comenzó a llenar de murmullos y gritos.

– ¡Es un perro! Ésa gente lo quiere matar. Dijo ella.

-¡Espera no vayas hacia allá! Ese no es un perro, es un hombre lobo. Vámonos de aquí.

Apenas nos dio tiempo de correr y resguardarnos tras una cerca de una propiedad abandonada. No obstante, pudimos ver como la multitud se enfrentaba ante esa feroz bestia.

El engendro murió debido a las quemaduras que le propinó la gente. Ingrid quedó tan aterrorizada de aquel suceso que jamás quiso volver a salir a la calle. Hoy en día (20 años después) sigue recluida en su casa al cuidado de su hermana.