La Santa Compañía

La Santa Compañía

Un tal Doctor Pereira se encontraba de urgencia en la casa de un vecino algo distante atendiendo a una mujer que estaba dando a luz a las tres de la mañana, y habían acudido a él debido a que era uno de los únicos doctores que residían en ese pueblo tan apartado en una zona rural de Galicia, España.

Al volver a su casa pasó por un camino en el que nunca transitaba, y se dio con una procesión en plena noche, la cual era encabezada por un monje que llevaba una enorme cruz de madera, y los seguían otros monjes, todos vestidos de blanco. Al ser un pueblo muy religioso, el cual se fanatizaba por una gran cantidad de diversidades dentro de la religión católica, el doctor no le dio mucha importancia y siguió su camino para llegar a casa, ya que debía descansar antes de que sea hora de tener que trabajar por la mañana.

Al llegar a su casa no pudo conciliar el sueño, debido a que se había quedado pensando en esa procesión, en la cual todos los monjes ocultaban sus rostros por sus capas blancas, y no pudo ver a nadie conocido del pueblo, algo que le llamó poderosamente la atención. Cuando se levantó para tomar agua vio unas luces afuera de su casa, y cuando llegó a ver por una de sus ventanas observó que la procesión se había detenido en la casa de un vecino que era herrero, y estuvo allí durante un tiempo hasta que finalmente volvieron por el mismo camino en que habían venido.

A la semana de haber ocurrido ese acontecimiento tan extraño para el Doctor Pereira que vivía hace tiempo en ese pueblo en donde nunca pasaba nada extraño, recibió una alerta de una vecina que le dijo que el herrero había tenido un ataque al corazón. Al asistir a su vecino, el doctor tuvo que darle las tristes noticias a la familia del herrero, ya que éste había muerto.

Luego el doctor se enteró de todas las historias acerca de la Santa Compañía, que era una procesión que venía a predecir una muerte, y se aficionó tanto de los cuentos de terror que habitualmente cuenta su historia a los más chicos para atemorizarlos.

La historia del Zafiro

La historia del Zafiro

Zafiro era un burrito de color gris, que desde pequeño anhelaba participar en las carreras de caballos. Por supuesto, sus amigos y familiares ya le habían mencionado en más de una ocasión que ese sueño era imposible, pues en esas competencias no se aceptaban asnos.

– Soy muy rápido papá. Le puedo ganar a cualquier pura sangre. Decía.

– Quizás hijo, pero ya no pienses en eso. Nosotros fuimos criados para cargar alimentos y transportar personas. ¡Guarda silencio que ahí viene el amo Iñigo! Replicó Diamante.

– ¡Buenos días Diamante y Zafiro! Acabo de leer en el periódico que en un mes se celebrará el Gran Premio en el hipódromo de la ciudad. Veré cuáles son los requisitos para inscribirnos. Dijo Iñigo.

– Buenos días amo, le agradezco su preocupación pero mi papá ya me dijo que en esas competencias no hay lugar para jumentos. Mencionó Zafiro

– ¿Jumento? En este establo no hay ningún animal que corresponda a esa definición. Únicamente veo a un brioso corcel acompañado de su padre. Tú déjamelo a mí, te aseguro que después de tu cambio de imagen, ni tu madre te reconocerá.

Iñigo tomó un balde con pintura y comenzó a colorear con sumo cuidado el pelaje de su cuadrúpedo amigo. Eligió un color blanco aperlado, ya que deseaba que destacara entre los demás. Asimismo, le colocó en la zona del cuello una gran cantidad de algodón, acomodado de tal forma que parecía una crin perfecta.

– Ahora vete al espejo Zafiro y dime que no eres un caballo.

Por respuesta, el animal solamente se limitó a relinchar.

Iñigo no tuvo ningún problema en registrar a su “potro” (que más bien parecía poni) y el día de la competencia fueron los primeros en llegar. En el instante en el que Zafiro se colocó en la zona de salida, las carcajadas y burlas hechas por sus contrincantes no se hicieron esperar.

– ¡Jajaja ya viste a ese enano! Cree que nos puede venir a ganar.

Sin embargo, el burrito hizo oídos sordos y se concentró en el disparo de salida. Cuando éste sonó, él fue el único que lo escuchó ya que los caballos continuaban burlándose. Corrió con fuerza hasta sacar un buen trecho de ventaja. Los demás reaccionaron muy tarde.

Trataron de alcanzarlo, pero fue imposible. El burrito había llegado a la meta, dejando el honor de los asnos en lo más alto.

Siguenos en cuentos cortos para más relatos como este.

En el cementerio

En el cementerioSe trata de una leyenda de terror de un personaje llamado Quinciano, este era un hombre bajito y robusto que cada 29 de febrero visitaba la tumba de su madre. Muchas personas creen que esta fecha en el calendario tiene connotaciones místicas, ya que justamente se trata de un periodo de tiempo que sirve para ajustar los calendarios actuales.

La noche estaba tranquila, aunque un poco fría. Los rayos que emanaban de la luna servían para iluminar las distintas tumbas que se encontraban alrededor. Quinciano oró por unos minutos para después levantarse y dirigirse hasta la salida del panteón.

A unos cuantos pasos de la puerta, divisó a un hombre alto que vestía una gabardina negra y un sombrero del mismo color. Lo que le llamó la atención fue que este individuo se dirigía a la tumba de su progenitora.

– ¿Quién será ese? Mi padre hace muchos años que se murió al igual que mis tíos. Pensó.

La curiosidad hizo que Quinciano se agazapara detrás de un árbol para observar mejor la extraña conducta de aquel individuo.

Mientras tanto, el hombre de negro parecía saber que estaba siendo observado, no obstante, siguió su camino hacia el lugar predestinado.

Quinciano no pudo soportarlo más y a la carrera interceptó al tipo de la gabardina gritándole:

– Oiga usted ¿Por qué viene aquí? Esta es la tumba de mi madre. Le estoy hablando! Váyase ahora mismo, hay algo en su presencia que me incomoda.

El hombre del sombrero negro, no replicó absolutamente nada. Solamente se descubrió la cabeza y Quinciano quedó abrumado al mirar como el rostro de aquel individuo no era más que un cráneo lleno de agujeros.

– ¡Qué malos modales tienes Quinciano!, No es manera de hablarle a una persona que acabas de conocer. Además, formulaste mal tu pregunta. El cuestionamiento que me debiste hacer era ¿por quién viene? En vez de ¿por qué viene? Dijo el ente de la gabardina.

– Po, po, ¿por quién viene?

– Por ti Quinciano, soy la muerte y ha llegado tu hora.

El viejo columpio

El viejo columpioNo sé si a ustedes les ha pasado, pero hacer un viaje largo por carretera acompañado de un niño de seis años, puede llegar a ser una experiencia alucinante. No solamente porque ellos te cuestionarán mil cosas y cuando tú les des la respuesta te dirán ¿Y por qué?

Lo que trato de decir es que esas charlas son un círculo vicioso que vuelve empezar una y otra vez, si no pones el remedio adecuado.

El caso es que mi mamá me había mandado a recoger a mi primo Paco de su clase de natación.

– ¿Cómo te fue Paquito, te enseñaron a flotar?

– Ya se flotar primo. Mi maestro me está enseñando a nadar sin agarrarme de la orilla.

– ¡Vaya! Eso es muy interesante.

Prendí de radio con la esperanza de que la música lo distrajera, pues no soy un buen conversador. Desafortunadamente, oprimir el botón de búsqueda automática y ningún tipo de música pareció gustarle.

– Primo, mejor apágalo y platícame por favor uno de los cuentos de terror inventados que te sabes. Me dijo.

– No son cuentos, son anécdotas, pero si me detengo a explicarle la diferencia entre las dos cosas, se va a hacer de noche y lo peor es que no me voy a explicar correctamente. Pensé.

Me acabo de acordar de una historia que escuché cuando tenía tu edad. Érase una vez un árbol que se encontraba en el patio trasero de una casa pequeña. Las personas que vivían ahí eran humildes, por lo que no podían comprarles juguetes a sus niños. No obstante, el padre de familia tomó un par de cadenas, un pedazo de tabla y construyó un columpio.

Allí sus niños, en especial su pequeña hija, pasaron horas y horas de diversión. Sin embargo, a los pocos años el papá se fue al cielo.

– ¿Quieres decir que se murió?

– Bueno sí, no me interrumpas por favor, porque se me va el hilo.

– ¡Qué mal! Ese cuento tiene un final triste.

Por el contrario, lo que no te he dicho es que los niños se siguieron subiendo al columpio y este se movía automáticamente, pues el espíritu del padre se había quedado a vivir dentro del árbol.

El secreto de Luis

El secreto de LuisDesde muy corta edad, Luis mostro una conducta extraña. En ciertas ocasiones lo encontraron encerrado en los armarios o pequeños estantes, cerrando muy fuerte sus ojos y no había forma alguna de convencerlo para que los abriera. Fue una situación con la que no pudo lidiar ni la medicina, ni la religión. Y sus padres dejaron de insistir en encontrar una solución cuando el intentó sacarse los ojos, después de que lo obligaran a tenerlos abiertos.

Al paso del tiempo, también hizo lo mismo con sus oídos, y nadie sabía cómo ayudarlo. Simplemente él no quería ver ni escuchar nada. Parecía contento viviendo así, aunque su familia no lo comprendiera, y empezaran a desesperarse. Luis no daba la menor pista de su decisión por aislarse hasta que un niño nuevo se mudó junto a él y se hicieron amigos de algún modo. Los dos chicos hablaban en secreto, demasiado tiempo, de vez en cuanto se les veía a ambos cerrando los ojos y metiendo papel en sus oídos. Así que decidieron espiarlos un poco.

Mientras estaban metidos en un armario, la madre de Luis se paró en la puerta descifrando sus susurros:

—Son de humo, y solo pueden meterse en tu cuerpo por los ojos o los odios, pero si los tapas ya no entran.

El rostro de su amiguito se puso de mil colores, y apretó con fuerza los ojos.

—¿Cómo sabes que te hacen eso?

—Se lo hicieron a tus abuelos, cuando tú aun no vivías ahí, yo los vi por la ventana y luego empezaron a entrar a casa. Cada vez vienen más seguido, por eso no quiero abrir los ojos, no quiero que me tomen por sorpresa. Pero tú que vives con ellos tendrás que cerrar los ojos para siempre.

Los dos niños hacen silencio por un rato, pensando hasta donde su mente les permite digerir todo lo dicho. Al cabo de unos minutos, escuchan vibrar las puertas del armario; como las instrucciones son precisas, se taparon ojos y oídos, y salieron tomados de la mano. Aunque Luis conoce muy bien el camino, sintió en el suelo algo impidiéndole el paso, pero él tenía la firme convicción de no abrir los ojos, así que no pudo ver como su madre se retorcía en el suelo, invadida por un humo negro que poco a poco iba dejándola seca, tal vez debió compartir su secreto con más de una persona.

El monte de las ánimas

El monte de las ánimasEl monte de las ánimas era un lugar temido por la mayoría de aquellos que poblaban los alrededores, se platicaban muchas cosas terribles al respecto, aunque nadie sabía explicar bien a bien, el origen de tales aseveraciones. Pero tenían por demás comprobadas las desapariciones, muertes, y sucesos extraños relacionados con este paraje.

Era como si se tragara a las personas, con intensión de devorarlas y después las escupiera mostrando su desagrado por algún detalle. Encontraban así los cuerpos destrozados sobre la línea imaginaria que habían marcado como frontera, pero dejaban que los animales se hicieran cargo de ellos, pues con el miedo bien infundado hacia este rincón, no permitían si quiera ser alcanzados por la sombra de sus árboles.

Nadie podía entender como llegaban ahí las personas, todos conocían lo terrible del lugar, la mayoría hasta evitaba verlo, en sus cinco sentidos no se acercarían, mucho menos se adentrarían en sus malditas garras, además, cualquiera de los guardias de las múltiples torres podría ver si alguna persona se alejaba.

Todo era en verdad un misterio; la gente vivía cada vez más asustada, antes no habían intentado marcharse, porque aquel pedazo de tierra era su única posesión en la vida, pero en este punto, la vida valía mucho más… la mayoría decidió abandonar el pueblo, llevando tan solo lo que pudiesen cargar. Pero lejos de sus ojos, dentro del lugar que dejaban atrás, un hombre, hincado en un pentagrama, pronunciaba palabras que ninguno pudo haber entendido, ya que no estaban tan instruidos las artes demoniacas, como el hombre que los llevó hasta ahí, buscando su propio beneficio.

Su propio gobernante, aquel que hizo promesas de una vida mejor, tenía un pacto oscuro, en el cual le fue concedida la inmortalidad, a cambio de alimentar a los hijos de demonio. Cada siente días, raptaba a uno de los habitantes del pueblo de distintas formas, y lo conducía hasta el monte de las animas, a través de un túnel en su propia casa. Una vez en el centro del sitio maldito, tocaba un silbato, y una demoniaca criatura ensanchaba una grieta en suelo, para emerger a través de ella. Luego tomaba a la pobre victima en sus manos, y sorbía un poco de su alma. Y así noche tras noche, se llevaba a personas distintas, pero al paso del tiempo el cuerpo se convertía en tan solo un envase, el cual habrían de desechar una vez consumida toda el alma.

Antes de deshacerse del cuerpo, no había razón para impedir que las criaturas del maligno se divirtieran un poco, mordisqueando aquí y allá, despedazándolos todos. En realidad no importaba mucho cuanto pudiera asustar a los pobre humanos, el alcalde siempre traía más, después de todo, llevaba siglos haciéndolo.

El misterio de las siluetas de sombra

El misterio de las siluetas de sombraEste es un fenómeno que cada vez está dando más que hablar, puesto que cada día son más las personas que aseguran haber pasado una experiencia con un ente de sombra o una silueta de sombra como se llama en algunos lugares. Nombradas originalmente Shadow People, estos entes aparecen alrededor de personas que han perdido familiares y hay quienes aseguran que se trata de los espíritus de sus seres queridos quienes los rodean para protegerlos.

Sea cual sea el motivo de su aparición, en la mayoría de los casos las personas que tienen encuentros con estos entes sobrenaturales, quedan completamente shockeadas en busca de respuestas que hasta el momento, nadie puede responder.

En la mayoría de los casos, los encuentros con los entes de sombra son pasivos, es decir, la silueta se queda a unos pocos metros de la persona, pero sin hacer casi nada, simplemente observando. Se cree que estos entes desconocen que podemos verlos y que cuando se advierten que están al descubierto, por lo general desaparecen o huyen.

En ningún caso se ha encontrado con que estos entes emitan sonidos, pero si se ha dicho que pueden mover objetos, prender y apagar luces e incluso cerrar puertas, lo cual se cree, hacen para poder hacer notar su presencia, en algunos casos donde la persona ha buscado ponerse en contacto con sus seres queridos fallecidos.

Las siluetas de sombras, aparecen únicamente por la noche y el lugar donde se los ve, son las casas principalmente. Muchas personas afirman que estas sombras son nada menos que las personas fallecidas que han habitado el lugar con anterioridad y que por eso se trata de seres pasivos que no buscan lastimar y que incluso vagan en pena no pudiendo descansar en paz.

Puede que hayamos conocido a alguien que experimentó un encuentro con uno de estos seres o puede que nos haya pasado a nosotros mismos, pues has de saber que cada vez son más comunes estas apariciones y al parecer, no se corre peligro al experimentar algo así.

Cuento de terror del caldero

Cuento de terror del caldero

Revisando la guía turística de mi ciudad, me percaté que a últimas fechas ha aumentado el número de museos que abordan temáticas esotéricas. Ya sabes, aquellos temas que recurrentemente hacen su aparición en los cuentos de terror.

El folleto decía claramente que en “El museo de los Brujos”, por primera vez se exhibiría el caldero del hechicero Kubú, curandero de una legendaria tribu africana. También se ponía especial énfasis en el hecho de que esa herramienta de metal, no solamente sirvió para llevar a cabo sacrificios humanos, sino que funcionaba perfectamente para hacer pócimas como el elixir de la juventud eterna.

Apunté en mi agenda el día en que se inauguraría dicha exposición y fui de los primeros en llegar. A la entrada no había nadie que cobrara, así que me acerqué a la taquilla y le pregunté a una persona que estaba allí cuál era el monto de la entrada.

– Si usted es estudiante, la entrada es completamente gratuita, siempre y cuando demuestre una credencial vigente. De lo contrario el pase a la exposición tiene un costo de $20. Mencionó el taquillero.

– Hace algunos años que salí del colegio, conjuntamente creo que el costo está bastante bien. Le respondí.

Saqué un par de monedas de mi bolsillo y aquel hombre me dio mi entrada.

Escogí un asiento que estuviera ubicado al frente, con el fin de no perderme el menor detalle. Ahí estuve esperando unos 15 minutos, hasta que un señor con aspecto intelectual tomó el micrófono y comenzó a hablar del caldero de Kubú.

– Esto que ven aquí, es algo único. De acuerdo a varios pergaminos africanos, se les advierte a las personas que no toquen el borde del caldero, sin usar guantes, pues eso puede traer resultados catastróficos.

– ¿Como cuáles? Pregunté.

– Si te lo explico, nos tardaríamos mucho tiempo y seguramente otros tienen preguntas más interesantes. Replicó el exponente.

Para demostrarnos que “la maldición” era mentira, agarró el borde del caldero por ambos lados y a primera instancia no sucedió nada raro. No obstante, luego de unos momentos un fuerte olor a carne quemada llenó la sala.

– ¡Auxilio, auxilio me estoy quemando! ¡Socorro, ayúdenme!

Su cuerpo quedó convertido en cenizas en un santiamén. Sin embargo, su ropa quedó intacta. Lógicamente luego del deceso, las autoridades clausuraron el museo de los Brujos.

Bosque nublado

Bosque nublado

Los bosques nublados son terriblemente escalofriantes sobre todo cuando existen historias que aseguran que en ciertas partes del mundo se crean para atrapar a personas y no dejarlas escapar jamás.

La otra parte de la historia nos cuenta de verdaderos casos reales, donde personas se extraviaron en estos bosques, se organizaron grupos de búsqueda y rescate pero jamás volvieron a ser vistas. Lo que nos causa curiosidad era porque desaparecían de tal manera que sus cuerpos nunca fueron encontrados, ni los caninos hallaban rastros y las pistas eran confusas, aun no conocemos los destinos de estas personas, aunque algunos sospechan de los animales de los bosques, aunque se debe tener mucha hambre para comerse hasta la ropa.

El resultado de estos bosques nublados son familias enteras desaparecidas o parte de ellas sin retornar a casa, algunos fanáticos a estos misterios creen que puede tratarse de un viaje a un universo paralelo del cual no se puede regresar jamás, apoyando esta teoría en la gran cantidad de energía que llegan a liberar este tipo de bosques.

Nunca conoceremos el paradero de aquellos que ya se perdieron, pero esperamos conocer las exploraciones de aquellos que se arriesgan en entrar en los bosques nublados.

Asesinos en serie de España

Asesinos en serio de España

¿Crees que España se sale fuera del listado de los asesinos en serie?, para nada, este país también ha sido cuna de algunos de los más temidos personajes de la historia, conoce a estos asesinos que ya tienen algunos muertos en su cuenta.

El arropiero

Manuel Delgado Villegas, también conocido como El arropiero, fue un asesino en serie que confesó el haberle quitado la vida a su novia y a 47 personas más, todo esto entre los años 1964 – 1971. La policía lo investigó por 22 muertes de las que solo pudieron comprobarle 8.

Este personaje elegía a sus víctimas entre las ciudades de Mataró, Barcelona y Tarragona.

El asesino de Lesseps

Así se le nombró a José Ingnacio Orduña quien fue encontrado culpable de asesinar a 3 ancianas entre los años 1978 y 1979. Condenado en 1982 a 86 años y un poco más de cárcel logró la libertad en 1997 solo para asesinar a otra anciana por la que fue condenado a 15 años en prisión.

El asesino de la baraja

Así le nombraron los medios al exmilitar Alfredo Galán Sotillos que mataba dejado una carta a los pies de sus víctimas como su sello personal. Intentó acabar con la vida de 3 personas y dio muerte a otras 6 entre los meses de enero – marzo del 2003. Sus crímenes los cometía usando una pistola marca Takorev que obtuvo en su paso por Bosnia por su carrera militar.

El sacamantecas

Juan Días de Garayo violaba a sus víctimas, las estrangula y para terminar les abría el vientre, todo esto entre los años 1870 y 1879. Solamente se le pudieron probar 6 asesinatos aunque se cree que pudieron ser muchos más. Fue alcanzado por la mano de la justicia y se le dio muerte por la horca en el año 1881.

El celador de Olot

Joan V. D. se confesó autor de la muerte de 8 ancianos a los suministraba un cóctel de medicamentos o lejía mesclada con insulina pues decía sentirse Dios y quería aliviar el sufrimiento de estas personas. Su trabajo en una residencia le daba acceso a sus víctimas a las que asesinó entre los meses de agosto del 2009 hasta mediados de 2010.

La viuda negra

Margarita Sánchez Gutiérrez se encargó de dar muerte a 4 hombres por la vía de envenenamiento e intentó hacer lo mismo con otros 3 entre los meses de agosto de 1992 y junio de 1993. El veredicto del juez tuvo en cuenta que esta mujer fue víctima de múltiples vejaciones y que nunca tuvo el ánimo de matar así que la condena fue por robo, estafa y lesiones.

La Reme

Así se le conocía a Remedios Sánchez Sánchez la que fue condenada a pasar 144 años en prisión por el asesinato de 3 ancianas y el intento de terminar con la vida de otras 5 además de otros delitos que cometió.

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